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A sembrar

Violeta 5 de diciembre de 2009

ajiesUna vez decididos a sembrar algo es necesario que conozcamos cuáles son los requerimientos de las semillas que vamos a emplear, esto es su época de siembra, la temperatura y la cantidad de luz que precisan. Además, si las compramos envasadas, hay que fijarse la fecha en  que caducan. Si son frescas habrá más posibilidades de que todas las que sembremos lleguen a germinar. Algunas especies tardan más que otras en hacerlo y muchas veces es necesario aplicarles un tratamiento para ayudarlas, como puede ser el dejarlas en remojo, estratificarlas o escarificarlas antes de proceder a la siembra.

Prácticamente cualquier envase de los que se hallan en todos los hogares sirve como base de nuestros futuros cultivos, los potes de cremas y yogures, las botellas de agua mineral, las bandejas con tapa en las que viene la comida preparada, y hasta cubeteras en desuso. Emplearemos un compuesto simple de tierra y luego de enterrar la semilla a la misma distancia de su diámetro (por ejemplo si mide 1 cm. a esa misma profundidad la ubicaremos) regaremos ligeramente con un rociador y cubriremos todo con una bolsa plástica, sujetándola con una banda elástica a los bordes para lograr un efecto invernadero, porque conservará la temperatura y la humedad. Nunca debemos sembrar en el mismo recipiente dos especies con distinto tiempo de crecimiento pues a la que sea más precoz deberemos luego destaparla en cuanto tenga sus hojas definitivas y las que aún no brotan sufrirán por ello.

Una semilla de rápida germinación, útil para enseñar a los más pequeños el arte de los cultivos, es la del ají o pimiento y para obtener contenedores que no cuestan nada (pues son desechables) podemos aprovechar las cáscaras de huevo luego de que los cascamos para echarlos al aceite de fritura. Sólo hará falta un ligero golpe al apoyarlos sobre una superficie lisa para que cada mitad quede sostenida en pie. Las llenaremos con una mezcla de tierra ligera, arena y sustrato, colocaremos una semilla por cada una y las taparemos apenas. En este caso es optativo el cubrirlas con plástico. En pocos días veremos asomar un delgado talluelo con dos pequeñas hojas unidas en sus extremos por los restos de la semilla; cuando las hojas continúan con su crecimiento los restos caen.

Con mucho cuidado entonces los llevaremos a la que será su ubicación definitiva, en este momento podemos optar por dejar las cáscaras de huevo (que al ser biodegradables no perjudicarán sino que hasta serán útiles a posteriori como nutriente para el suelo) o desecharlas desprendiéndolas del cepellón, cosa que no presenta el menor inconveniente. Si los trasplantamos a maceta podremos cuidarlos en el interior de la casa, pero si van directo a la huerta es bueno tener preparadas botellas vacías de agua mineral a las que les quitaremos la base para cubrir, a modo de campana, los plantines en caso de fuertes lluvias o tormentas. De manera más o menos similar es como procedo yo con mi macetohuerta y la foto adjunta a este artículo les permitirá observar los buenos resultados obtenidos.

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