
El Jocote, cuyo nombre científico es Spondias purpurea, es un árbol caducifolio perteneciente a la familia de las Anacardiáceas que ya se cultivaba en América antes de la época de la conquista dada la amplia aceptación que tienen sus frutos comestibles (a los que se denomina popularmente “ciruela de huesito”), consumidos frescos, preparados o como pasas; con su pulpa se preparan bebidas; contienen bajo índice de grasas y aportan a nuestra dieta calcio, hierro y fósforo. Precisa poda anual pues las flores nacen en las ramas nuevas, quitando las antiguas aseguraremos una mayor cantidad y calidad de fruta.
Es una planta rústica que no demanda mayores cuidados, resiste bien la sequía y se la puede cultivar aún en suelos empobrecidos. Su ubicación natural se halla entre el nivel del mar y los mil doscientos metros de altitud, dándose hasta los ochocientos metros los llamados “jocotes de verano” que dan frutos de forma oval, de hasta tres centímetros de largo, con cáscara roja y pulpa amarilla, en los meses secos; y a más altitud los llamados “jocotes de invierno”, que son un poco más grandes y globosos, con algunas protuberancias, y tienen la pulpa más compacta.
Es de porte bajo, rara vez supera los ocho metros de altura. Su tronco tiene forma irregular y ramifica a partir del metro de altura, sus ramas son retorcidas y quebradizas, la corteza es rugosa y de color gris plomo, con pequeñas protuberancias cada tanto. Sus grandes hojas son compuestas, las conforman entre cinco y doce pares de folíolos ovales de hasta cuatro centímetros de largo, generalmente se desprenden del árbol antes de que comience el período de floración. Las pequeñas flores hermafroditas, de color rojo, se reúnen en inflorescencias de tipo panícula. Los frutos son drupas esféricas irregulares, rojas o amarillas, en su interior tienen una parte leñosa (el llamado “hueso”) dentro de la cual están ubicadas las semillas aplanadas (de una a cinco); la pulpa es muy agria en las plantas silvestres, y semidulce en las especies cultivadas.
La mayor parte de la simiente no es viable, por lo que se acostumbra reproducir los árboles mediante estacas (que se cortan al comenzar a brotar las hojas) y brotes tiernos, aunque sí se propagan mediante semillas las especies Spondias luteas, Spondias tuberosa y Spondias dulcis, los frutos de esta última pueden consumirse también antes de haber alcanzado su madurez total. La cosecha se efectúa golpeando las ramas. La dispersión la efectúan los animales que se alimentan con las ciruelas. Entre sus plagas es la más frecuente la Mosca de la fruta.
