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El Papayo

Violeta 18 de septiembre de 2010

Carica papayaEl Papayo o Carica papaya, es una hierba arborescente originaria de Centroamérica perteneciente a la familia Caricaceae. Es de porte bajo, mide entre dos y ocho metros. El tronco recto y cilíndrico  tiene unos 30 a 35 cm de diámetro y corteza grisácea, su consistencia es esponjosa y no ramifica, termina coronado por un follaje palmeado que se sostiene mediante largos pecíolos, los que al caer dejan una cicatriz en la planta. Su savia tiene aspecto lechoso y produce irritaciones en la piel al ser tocada; contiene papaína (enzima similar a la pepsina y a la tripsina) que procede del secado del látex y carpaína (estimulante del ritmo cardíaco).

El sistema radicular con el que cuenta es bastante superficial por lo que se deben extremar los cuidados cuando se desmaleza en su entorno y no se aconseja el empleo de herbicidas por la escasa consistencia del tronco que podría verse afectado. Las hojas, de color verde oscuro por el frente y verde-amarillento por el revés, son grandes (más de 50 cm) y alternas, palmeadas y con lóbulos acuminados,  sostenidas por pecíolos gruesos y largos (de más de 25 cm).

Hay ejemplares con flores femeninas, otros con flores masculinas y también los hay hermafroditas. Las flores femeninas están formadas por cinco sépalos (sin soldar) de color amarillento que cubren el ovario,  cinco pétalos que se disponen a modo de estrella y cinco estigmas amarillos formando un abanico; los frutos que se forman de ellas son de buen tamaño y forma redondeada. Las masculinas están sostenidas por pedúnculos de más de medio metro de largo, formando racimos de unas quince a veinte pequeñas flores; éstas tienen los pétalos soldados lo que les da aspecto de tubos alargados, dentro tienen diez estambres distribuidos en dos grupos de cinco; hay también un pistilo rudimentario pero sin estigmas. Las hermafroditas tienen ambos sexos pero las hay de tres tipos distintos dentro de la misma planta: Las llamadas “pentandrias”, similares a las femeninas pero con el agregado de cinco estambres y el ovario dividido en lóbulos, lo cual produce que los frutos sean casi esféricos y lobulados; las llamadas “elongatas”, similares a las flores masculinas pero con el agregado de un ovario alargado que produce frutos similares a su forma; y las llamadas “irregulares”, que no están bien formadas y dan origen a frutos con deformaciones.

Los frutos son bayas (mayoritariamente de forma ovalada) cuyo peso fluctúa entre el medio kilo y los cinco kilogramos o aún más, el tamaño de los mismos disminuye a medida que la planta va envejeciendo; la piel verde que los rodea va cambiando al amarillo a medida que maduran; la pulpa, compacta pero jugosa, es rojizo-anaranjada, muy dulce y aromática; cuando crecen van produciendo la caída de las hojas que los cubren y así es como quedan al descubierto; estas denominadas “papayas” se consumen frescas (quitándoles la cáscara y las oscuras semillas redondas y aplanadas) o bien transformadas en dulces y mermelada (gracias a su elevada cantidad de pectina) o bebidas.

Se reproduce mediante semillas, de preferencia en suelos profundos, ricos en humus, sueltos y con buen drenaje, puede ser cultivado también en maceta y para la obtención de esquejes se fuerza a los árboles viejos a ramificar cortando su yema terminal. Precisa calor y humedad para un buen desarrollo, unos 1800 mm de lluvias anuales y una temperatura ideal sería entre los 20º y los 22º centígrados. Los frutos son  recolectados un poco antes de que alcancen su madurez total y se los almacena a temperaturas cercanas a los diez grados centígrados, nunca de menos de 8º C pues ya no seguirían madurando, como tienen piel delicada se los envuelve uno por uno para protegerlos de golpes y magulladuras. La papaya que se consume fresca, incluida en postres o ensaladas proporciona a nuestro organismo proteínas, calcio, hierro y vitaminas A y B. Conviene sustituir los árboles cada dos años, porque cuando exceden el crecimiento es más trabajosa la recolección y la obtención de látex, además que su producción tiende a disminuir. Suelen ensañarse con el Papayo los nematodos, la arañuela roja, los pulgones verdes y la Ceratitis capitata o Mosca de la Fruta, se pueden controlar pulverizando la planta con emulsiones de ésteres fosfóricos.

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