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Kirengeshoma palmata

Violeta 8 de abril de 2012

Kirengeshoma palmata

Recibe el nombre científico de Kirengeshoma palmata una planta herbácea perenne rizomatosa con tallos rectos y angulares originaria de Asia, perteneciente a la familia Saxifragaceae. Comúnmente no sobrepasa los sesenta centímetros de alto cuando crece silvestre en terrenos húmedos, cultivada se han conseguido ejemplares de mayor tamaño. Luce muy bien en los jardines acompañada por Hydrangeas y Gencianas.

Presenta flores bisexuales amarillas, similares a campanas alargadas, a veces atrompetadas, que se reúnen en inflorescencias cimosas, las cuales pueden ser tanto terminales como axilares; los largos tallos que las sostienen son fuertes pero de apariencia grácil y se mueven con la brisa cuando están cargados de capullos esféricos (antes de que los cinco pétalos, que están recubiertos por una sustancia que destella al reflejar la luz y les da apariencia cristalina, se desenvuelvan y se alarguen) produciendo un efecto ornamental muy atractivo; en temporadas muy secas hay que duplicar el riego porque de otra forma la floración será escasa y hasta nula. Posee numerosos estambres que sostienen anteras rebosantes de polen blanco. El cáliz es verde y lo conforman cinco sépalos acuminados soldados.

El fruto que produce es carnoso, capsular y dehiscente. Sus semillas son planas y aladas. Las hojas basales, que surgen del tallo subterráneo o rizoma y desaparecen cuando comienza a dar flor, son acorazonadas y se agrupan en roseta; los tallos florales, en cambio, tienen hojas pecioladas con forma de palma, similares por su aspecto a las de los Arces, pero de un color verde muy intenso, cuando ya los frutos están formados se tornan doradas.

Las condiciones ideales para estas plantas son los climas templados y los suelos profundos y ricos en humus, no alcalinos. Mediante la aplicación de fertilizantes líquidos en la época correspondiente se consigue que de  mayor cantidad de flores. Si la mata crece mucho hacia los lados puede ser que necesite que la dividamos, esto se lleva a cabo perfectamente en primavera y otoño y obtendremos así dos ejemplares; si la tierra es ligera con sólo tirar de la planta bastará para que salga entera, si el suelo en el que se halla fuera más compacto habrá que escarbar con cuidado hasta dejar expuesta la raíz para proceder a su división sin dañarla.

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