Recibe el nombre de Fortunella spp o quinoto (Kumquat), todo un género de árboles frutales perennifolios perteneciente a la familia Rutaceae, originarios de China, de los cuales no se han hallado especies en estado silvestre. Pueden llegar a medir unos cinco metros y su crecimiento es lento. Sus primeras referencias europeas datan del siglo XXVII y a América del Norte recién arribaron a mediados del siglo XIX. Se ramifican profusamente. Sus hojas (que miden entre 4 y 8 cm de largo) tienen forma lanceolada, son color verde oscuro por el frente y más claras en la cara posterior; se distribuyen de manera alternada en las ramillas y su aspecto es coriáceo. Poseen flores axilares, solitarias o arracimadas hasta de a cuatro; éstas tienen cinco pétalos blancos y son hermafroditas, de ellas emana un suave perfume.
Con su fruto o hesperidio, de forma ovoide, comestible, que mide entre 2 y 4 cm de longitud y tiene una piel fina y aromática de color anaranjado que puede digerirse sin problema (a diferencia de los demás citrus), se prepara una bebida conocida como “hesperidina”; su pulpa es ácida y está dividida en gajos (al igual que la naranja, el limón y otros cítricos); presenta pocas semillas, de dos a cuatro generalmente, y madura entre otoño e invierno, según la variedad.
Es raro verlos reproducir de semilla pues tardan mucho en desarrollarse y dan plantas débiles, por ello es que se procede a injertarlos sobre pies de naranja o de pomelo; se adapta a todos los suelos (aún así prefiere los sueltos, ricos y bien drenados) pero necesita bastante humedad y abundante sol. Antes de la floración conviene abonarlos, por lo que añadiremos a la tierra que los circunda humus de lombriz o estiércol. Hay especies que toleran los fríos extremos, se colocan en estado de hibernación y no salen de su letargo hasta que pasó el peligro de las heladas tardías, recién entonces florecen. Se los puede usar como ornamentales en los jardines y también se adaptan a ser transformados en bonsái (trasplantaremos cada dos años para efectuar el recorte de raíces y la poda de formación).
La ingesta de los frutos frescos aporta a nuestra dieta carbohidratos, antioxidantes, vitamina C, calcio, fósforo, hierro, potasio, sodio y proteínas. Con ellos se prepara mermelada, salsa para acompañar las comidas y hasta licor. De sus hojas y brotes nuevos se extrae un aceite esencial que es empleado en la industria de la Perfumería.
