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La Caña Tacuara

Violeta 13 de marzo de 2018

La Caña Tacuara

La Caña Tacuara, o Cañaza, registrada bajo el nombre científico de Guadua spp, es una planta rizomatosa originaria de América del Sur que forma parte de la familia Poaceae y está emparentada con el Bambú, empleándosela al igual que aquel en la construcción de viviendas, embarcaciones, cañerías, muebles e instrumentos musicales desde la más remota antigüedad.

Su cultivo y aprovechamiento están considerados un práctica silvicultural o también de manejo de bosques, dado que eso forman al crecer. La Tacuara se desarrolla rápidamente, alcanza la madurez alrededor de los cinco años y a los diez comienza su deterioro, por lo cual la intervención humana debe ser gradual y progresiva para lograr mantenimiento y producción, o sea un manejo sostenible del recurso.

Si no se controla la población puede tornarse muy densa dificultando las actividades y si, por el contrario, se efectúan demasiadas intervenciones las cañas ralearán hasta desaparecer por completo. Podemos distinguir en su crecimiento o ciclo vegetativo varias fases, la primera es la de “Renuevo” cuando está recubierta totalmente por hojas caulinares triangulares y muestra en cada nudo dos bandas blanquecinas formadas por una fina pubescencia.

La segunda fase es la “Juvenil”, cuando caen las hojas caulinares de la parte superior y se conservan sólo las de la base, aquí ya vemos aparecer ramas apicales con follaje, el cual aumenta con el paso del tiempo; se mantienen aún las bandas pubescentes.

Recién puede cortarse la Tacuara al llegar a la fase “Madura”, en la que el tallo ya está libre de hojas caulinares y pasa de ser verde a tornarse blanquecino por la presencia de líquenes y musgos en su superficie, esto ocurre entre los cinco y seis años de edad. En la última fase, denominada “Seca”, no quedan tampoco hojas apicales y la coloración del tallo se vuelve amarillenta u ocre, perdiendo además resistencia; es preferible no dejarlas llegar a este último estadio.

Los cortes se llevan a cabo a la altura del primero o del segundo nudo y siempre al ras, evitando así que queden oquedades en las que se deposite agua y ésta lleve al rizoma a pudrirse. La copa con sus hojas pueden ser picadas y esparcidas sobre el terreno dado que sirven como abono orgánico. Las cañas deben quedar de pie, alrededor de un mes, dentro del mismo terreno de cultivo, luego se las traslada a algún lugar con sombra para que completen el secado.

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