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La Chirimoya

Violeta 31 de enero de 2013

La Chirimoya o Chirimoyo, cuyo nombre científico es Annona cherimola, es un árbol frutal caducifolio originario de América del Sur (Perú y Ecuador, aunque se han hallado también en México varios ejemplares silvestres) que pertenece a la familia Annonaceae. Es de porte medio, puede alcanzar los diez metros de altura (aunque en los cultivares no se lo deja avanzar más allá de los cuatro o cinco metros), su tronco es recto pero ramifica de manera irregular.

Tiene raíces poco profundas pero bastante extendidas lateralmente. Posee hojas simples, con forma ovalada que se disponen de manera alterna en las ramas. Una característica particular es la de que sus yemas son mixtas y pueden generar tanto hojas como flores.

Estas últimas son hermafroditas y dan un bello perfume; suelen presentarse aisladas o en grupos de dos o de tres, sostenidas por un corto pedúnculo de nacimiento axilar. El cáliz lo conforman tres sépalos verdes y triangulares. La corola tiene seis pétalos pero divididos en dos verticilos, los externos son de mayor tamaño y consistencia mientras que los internos son apenas rudimentarios. Cuentan con entre 100 y 200 estambres y la parte femenina de la flor tiene, a su vez, la misma cantidad de carpelos con un solo óvulo cada uno, se disponen en espiral tomando forma de cono, en cuyo vértice superior se unen los estilos y estigmas.

El fruto, que es compuesto, surge al ser fecundados los óvulos (la polinización la efectúan los escarabajos), puesto que los carpelos se fusionan (quedando las marcas identificatorias en la piel del fruto); los frutos de forma irregular se deben a que no todos los óvulos fueron fecundados; en su madurez llegan a pesar entre 250 y 800 gramos; tienen una pulpa blanca de aspecto cremoso y sabor dulzón en medio de la cual se destacan las oscuras semillas. Al igual que a otras frutas se lo emplea para realizar dulces, helados y refrescos. Su ingesta aporta a nuestra dieta azúcares, proteínas, vitamina B, hierro, calcio y fósforo.

No es un árbol que necesite mucha humedad para desarrollarse, prefiere en sí los climas secos pero que no presenten temperaturas extremas ni vientos de fuerte intensidad, se da mejor en alturas que van desde los mil a los dos mil metros sobre el nivel del mar. Respecto a los suelos se adapta con facilidad a casi todos, siempre y cuando tengan buen drenado. Se lo fertiliza con abono orgánico al menos una vez al año. Cada tanto debe efectuársele una poda de formación y luego de la cosecha se realiza una de mantenimiento para quitar ramas viejas o rotas y chupones.

Comentarios realizados (1)

  • #1

    JOSE LUIS BERMUDEZ 01.31.2013 21:42.

    FELICIDADES POR SU PAGINA ES MUY INTERESANTE Y MUY INSTRUCTIVA SOBRE TODO PARA MI QUE SOY NUEVO EN ESTOS TEMAS, NUEVAMENTE FELICIDADES

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