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Rhynchostylis gigantea

Violeta 27 de enero de 2016

Rhynchostylis gigantea

La Rhynchostylis gigantea es una Vanda que pertenece a la familia Orchidaceae, direrenciándose de las demás por su labio unilobulado y su crecimiento más lento; es originaria del sudeste asiático, donde la encontramos en países con clima cálido y húmedo como China, Tailandia, Vietnam y Filipinas. Comúnmente la llaman en inglés Orquídea cola de zorro, “Foxtail orchid”, debido a su inflorescencia larga y compacta (con más o menos cincuenta flores), de alrededor de cuarenta centímetros de largo.

Éstas aparecen durante el otoño y el invierno, llenando el ambiente con su inconfundible aroma dulzón; gracias a su amplia distribución mundial han aparecido nuevas y numerosas variedades con colores que van del blanco al rojo oscuro y muchas veces también con manchas bicolor. Cada flor, de aspecto cerúleo, mide entre tres y cinco centímetros.

También difieren de otras Vandas en que no necesitan exposición directa a la luz solar, pero si mantienen su aprecio por los climas entre cálidos y muy cálidos, aunque son bastante adaptables; según la luminosidad sus gruesas hojas acintadas, de treinta centímetros de longitud por cinco o siete de ancho, paralelinervadas y algo recurvadas en el ápice, se verán de un verde más oscuro o más claro pero no disminuirá para nada la producción floral.

Colocadas en cestos colgantes, con una cierta abertura en sus paredes, veremos cómo sus carnosas raíces se van enredando por el recipiente, siempre que le suministremos uniformemente agua y fertilizante, no demandando mayores cuidados. No es que cueste mucho trasplantarlas pero por el tamaño justamente de su sistema radicular conviene hacerlo humedeciendo bien el sustrato, para que no se dañen al sacarlas; aunque lo mejor es elegir un lugar en el que puedan permanecer durante muchos años.

Los pseudobulbos (que cuenten ya con una o dos hojas) pueden ser colocados en una mezcla de turba (hay quien emplea también corteza) y ver cómo se comportan; suelen añadírsele al sustrato trozos grandes de carbón que le servirán de anclaje en el futuro. En cuanto veamos que las hojas comienzan a exudar pequeñas gotitas algo pegajosas al tacto será que nuestra orquídea está pronta a florecer.

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