El hebe (Hebe speciosa) es una planta arbustiva perenne que pertenece a la familia de las escrofulariáceas. Se caracteriza por sus hermosas flores que aparecen en forma de racimo o espiga al final de los tallos. Dichas flores abarcan toda la gama de lilas aunque también hay variedades en blanco o rosa y algunas azuladas. Es una arbusto de tamaño medio que fácilmente puede alcanzar el metro del altura.
Le gusta permanecer en semisombra mejor que expuesta al sol directo. No le gusta demasiado el frío por lo que es apta para plantar en maceta y resguardarla en invierno, sobre todo en las zonas donde los inviernos sean más intensos. Tampoco tolera las heladas por lo que será necesario proteger la planta.
La margarita menor (Bellis perennis) es una planta herbácea perenne de origen bulboso. Sus flores son pequeñas con el centro de un color amarillo intenso rodeado de pequeñas pétalos, dispuestos de forma muy espesa y densa, que suelen abarcar casi toda la gama de rosas, aunque también las hay de color rojo o blanco. Se caracterizan por cerrarse por las noches para volver a abrirse con las primeras horas de luz. La planta no suele alcanzar más de treinta centímetros de altura y las flores tienen de dos a tres centímetros de diámetro.
La celinda (Philadelphus coronarius) es un arbusto de hoja caduca que pertenece a la familia de las saxifragáceas. Destaca por sus bonitas flores blancas que crecen en forma de racimos y desprenden una agradable fragancia. Sus hojas con ovaladas con los bordes en forma de sierra de color verde oscuro. En el jardín queda bonita tanto como ejemplar aislado como para formar setos.
Normalmente, alcanza una altura de entre dos y cuatro metros de alto y crece en cualquier tipo de suelo ya que no es una planta nada exigente. No importa si el suelo es ácido, calcáreo o si es un suelo pobre, la celinda se adaptará perfectamente.

