Flores secas II

Autor: Violeta
30 Septiembre 2009

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Para recolectar las flores que luego procederemos a secar lo ideal es hacerlo tras varios días secos y soleados, jamás se lleva a cabo la recolección en días húmedos o lluviosos. Hay  que utilizar tijeras con buen filo para no dañar las plantas al cortarlas. Elegir aquellas que apenas estén abriendo sus capullos pues éstos completarán su ciclo durante el tiempo que lleve el secado. Es preferible optar por las de tallos largos, si no los tuvieran colocarles un alambre antes de la operación pues una vez secas se tornan muy quebradizas.

 

Lo más común es secarlas en posición vertical, colgando cabeza abajo en un lugar fresco y con buena ventilación, atadas en ramilletes de pocos ejemplares ubicados de manera escalonada lo que favorecerá que el aire circule con total libertad.

 

Las que son muy frágiles (por ejemplo las espigas de los cereales, los musgos y los helechos) conviene extenderlas en posición horizontal, espaciadas, sobre una mesa; apoyadas en algo absorbente como tela de algodón, cartón o papel. O aún mejor sobre una superficie enrejillada (como una parrilla) donde la aireación será mayor.

 

Si usamos el método de gel de sílice debemos moler bien antes bastante cantidad para verter en un recipiente en el que quepan las flores holgadamente y con ayuda de una cuchara introducir el gel molido entre los pétalos para que el secado se produzca de manera pareja tanto en el exterior como en el interior. Se tapa y se lo deja no más de siete días, pero revisando que no se pasen y retirándolas antes si es necesario. Utilizando este gel de secado en un recipiente que se pueda llevar al horno de microondas aceleraremos el proceso a sólo minutos. Seguir leyendo »


 

Pensamientos

Autor: Esther
20 Mayo 2009

pensamientoLos pensamientos (Viola Wittrockiana) pertenecen a la familia de las violáceas. Existen pensamientos de floración temprana y otros de floración tardía con flores pequeñas o grandes que pueden ser de un solo color o varios. Son herbáceas y perennes y crecen en matas pequeñas de unos ocho centímetros de diámetro y un máximo de veinte centímetros de altura. Sus hojas pueden ser de múltiples formas y su color es oscuro y brillante. Las flores tienen cuatro pétalos redondeados y grandes en una amplia gama de colores que van desde el azul al violeta pasando por el amarillo, el naranja e incluso el blanco. En realidad, lo que hoy conocemos como pensamiento procede de una variedad silvestre obtenida en el siglo XIX.

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