La Zinnia es una planta perenne cultivada como anual de la familia Asteraceae, originaria de Centro y Sudamérica que se presenta en distintas formas y tamaños, desde altas que producen excelentes flores de corte con fuertes tallos (que duran una semana o más) hasta bajas que se cubren de pequeñas flores. Su nombre proviene del botánico alemán Johann Zinn.
Son de fácil cultivo, precisan mucho sol, suelos con buen drenaje y agregado de compost. Sus hojas son opuestas, sésiles, aovadas o lineales y de un color verde pálido.
Nacen de semilla sin ningún inconveniente, sembradas directamente en el lugar elegido del jardín y apenas cubiertas por tierra ligera, luego de que el peligro de las heladas haya pasado, o bien en macetas (con una mezcla de humus y arena) a finales de invierno para trasplantarlas fuera al llegar la primavera; aplicar riego regular y al mes y medio ya estarán florecidas. Las flores pueden ser simples o dobles y su tamaño varía entre 5 y 12 cm., las hay de casi todos los colores, incluso mezclados. Quitar las flores viejas favorece el que nazcan nuevas. Son polinizadas por las abejas.
Las más conocidas son: Zinnia elegans, con hojas lanceoladas de color verde oscuro y Zinnia angustifolia de porte arbustivo, hojas ovales y flores simples y delicadas de color amarillo, anaranjado o simplemente blancas (ambas originarias de los desiertos de México). La mejor variedad para macetas es la “Thumbelina”, por su tamaño compacto. A pesar de no ser venenosas, las zinnias tampoco son comestibles.
Uno de sus problemas principales son los hongos, sobre todo en zonas de clima húmedo, en esos casos elegir especies resistentes como la “Blue Point” o la “Profusion”. Otros atacantes son los áfidos y los escarabajos, contra ellos lo mejor es el agua jabonosa.![]()
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