La cineraria (Cineraria Hybrida) es una planta herbácea anual de origen canario que pertenece a la familia de las compositáceas. Se caracteriza por tener unas hermosas y llamativas flores similares a las margaritas, de una gran variedad de colores que van desde el púrpura al rojo, pasando por el blanco y el azul. Sus hojas son ovaladas con bordes dentados, suaves y de color verde intenso.
La floración comienza a finales del invierno y dura toda la primavera, permaneciendo la flor mucho tiempo en la planta.
Aunque es una planta que se puede cultivar en exterior, a la cineraria le gusta la luz tamizada y temperaturas alrededor de los quince grados, por lo que es perfecta para su cultivo en maceta. Necesita riegos regulares y abundantes para mantener la tierra siempre ligeramente húmeda. Es necesario no exponerla al sol directo sobre todo durante su época de floración. No tolera bien el frío ni las heladas.
La hoya (Hoya Carnosa) es un arbusto trepador, de hojas ovaladas y carnosas, que pertenece a la familia de las apocináceas. Se caracteriza por tener unas flores muy hermosas que crecen formando umbelas racimosas que parecen de porcelana o cera ya que también son carnosas. Suelen ser blancas con el centro rosado o rojo, desprenden un delicado aroma y pueden durar varias semanas en la planta. Con buen apoyo y cuidados puede crecer más de dos metros de altura.
Aunque la hoya es una planta fácil de cultivar, se la considera una planta de interior ya que no tolera el sol directo ni las altas temperaturas sobre todo en las épocas más cálidas del año. No le gusta el frío y tampoco tolerará las heladas. En verano la temperatura ideal debe oscilar entre los dieciocho y los veintitrés grados y en invierno entre los catorce y los dieciocho grados.
La medinilla (Medinilla Magnifica) es una planta de origen tropical, exótica y con una flor espectacular que pertenece a la familia de las melastoatáceas. Sus hojas son grandes y ovaladas o acorazonadas de color verde oscuro. Sus flores, también grandes, son de color rosado y aparecen en la planta en forma de racimo. Florece de marzo a junio.
El único inconveniente de la medinilla es que es una planta exigente, delicada y difícil de cultivar. Sin embargo, se puede adaptar bien a su cultivo en interior respetando sus períodos de reposo.

