El jardín debe diseñarse en función de su uso, adecuándolo a la edificación del entorno y otorgándole componentes estéticos que combinen para lograr una armonía de conjunto.
Si contamos con un espacio muy amplio hay que dar realce a esas dimensiones llevándolo al plano del paisajismo, eligiendo árboles, arbustos, y plantas herbáceas adecuadas buscando suavizar el entorno. Si se lo destinará a lugar de descanso será el césped el que ocupe la mayor extensión y se puede bordear con macizos, ubicando en alguna de las esquinas una rocalla, una cascada, una fuente o un estanque, para lograr un buen efecto estético.
Si el espacio del que disponemos es reducido debemos tratar de que parezca mayor, empleando plantas pequeñas y la decoración que elijamos la ubicaremos alejada de la casa para que quede suficiente verde entre ambas.
Ya no se recurre a la arquitectura como antes para el diseño de jardines sino que se prefiere la informalidad a la simetría, la flexibilidad de líneas y tal vez menor cantidad de plantas pero que combinen en tamaños y colores. Pueden realizarse distintos niveles con el agregado de algo de tierra y eso amplía las posibilidades en cuanto a decoración y variedades que podemos incluir. Seguir leyendo »

Un buen elemento decorativo para toda ocasión es la cesta colgante, ya sea conteniendo plantas, flores frescas de corte o arreglos realizados con flores secas. Podemos distribuirlas tanto en el interior de los salones y viviendas como en el exterior. A los lados de la puerta principal o acompañando el camino hacia ella; ubicadas en paredes que bordeen los jardines, colgadas de las ramas de los árboles y hasta en las farolas o postes de madera del alumbrado; en los tirantes o vigas expuestos de los techos de tejas y en cuerdas tendidas adrede para decorar un lugar determinado.
Se verán bien siempre. Lo ideal sería que fueran del mismo material (aunque varíen sus tamaños) y el sistema de sujeción similar en todas. Si usáramos grandes podríamos incluir en ellas pequeños tiestos con diferentes plantas con diversa variedad de flores y diferentes colores lo cual daría alegría al entorno. Para flores de corte o flores secas deberán ser de un tamaño menor pues de otra forma resultaría muy oneroso cada arreglo en sí.
Las cestas se consiguen en materiales como mimbre, corteza, madera, alambre, plástico y tientos gruesos; las hay también en vidrio y cerámica; la elección depende de si será una decoración permanente u ocasional para algún evento o festejo. Si se realizan en material transparente como vidrio o acrílico pueden revestirse interiormente con musgo u hojas para que el armado no quede a la vista desde fuera. Seguir leyendo »

Al armar un Ikebana deberemos conjugar, con las flores y demás materiales que empleemos, la belleza, el equilibrio y la sencillez de la naturaleza. Es algo más que colocar flores simplemente en un recipiente, en este arte (al igual que en los demás) se incluye el sentimiento humano. Es filosofía de vida más naturaleza. Dentro de la decoración tiene el mismo rango que una pintura o una escultura.
En este tipo de arreglos puede dársele tal vez más preponderancia a las hojas o hasta alguna rama sin flor que a las flores mismas que aquí sirven como complemento. Como en las demás actividades artísticas hay un gran campo para los denominados “amateurs”, personas sin conocimientos previos pero con gran creatividad; aunque también es cierto que, al igual que en las demás artes, el aprendizaje de técnicas y algunas reglas ayuda mucho a que la obra se perfeccione.
Se diferencia de los arreglos florales tradicionales, además, por su asimetría y por la inclusión de espacios vacíos que forman parte del todo. El sentido armonioso entre los materiales a emplearse, el recipiente elegido y la ubicación de los primeros dentro del segundo es algo fundamental, porque no es sólo un conjunto de flores que atraen por su propia belleza sino que aquí se busca llegar a la fibra íntima de la persona que lo contemple; que es también lo que se persigue con una pintura, el diseño de un jardín o una obra arquitectónica.

Cuando para realizar el arreglo floral utilizamos recipientes de boca muy ancha podemos usar para fijar los tallos una tela fina de alambre, o pasta cerámica moldeable. Esta última es muy útil también cuando la decoración se realiza sobre platos con poca altura. Y la primera regla de la creatividad es que “no hay reglas”; por lo que dejaremos volar la imaginación. Con un buen soporte de base hasta en una superficie completamente plana podremos añadir flores de tallos largos.
En un plato queda agradable de ver una sola flor de vara larga acompañada de muchas más de pequeños tallos o aún sin ellos. Podríamos ubicar una strelitzia o un tulipán a uno de los lados (o en el centro, es a gusto personal), o tres o cuatro, y luego ir añadiendo rosas del mismo tono o en colores contrastantes para culminar el trabajo con flores de bulbosas, como las alstroemerias u otra clase de lirios.
Completaremos intercalando entre ellas hojas verdes o rojizas que llaman mucho la atención o Gypsophila blanca, también conocida como “Baby’s breath”, con este procedimiento cubriremos por completo el formato de sujeción de las flores que hayamos empleado.


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