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Sustratos

Violeta 17 de noviembre de 2009

Sustratos

Es variada la cantidad y la calidad de los sustratos que podemos emplear para el cultivo de nuestras plantas, al momento de optar entre uno y otro tendremos en cuenta: La disponibilidad del material elegido, su precio, las propiedades que posee y qué resultados ha producido en experiencias de otros cultivadores.

Se clasifican en dos grupos, sustratos orgánicos y sustratos inorgánicos. Entre los primeros  están las denominadas Turbas, que se forman de restos de plantas que se encuentran en la naturaleza sujetas a un proceso de carbonización lenta, pero como son un recurso no renovable se está tratando de reemplazarlas; el orujo y la paja de los cereales para los que se halla de esta forma una utilidad práctica; el serrín o aserrín que ya de por sí tiene varios usos de reciclaje y la corteza de los árboles, en estado natural o compostada.

Entre los sustratos inorgánicos tenemos la Lana de Roca, mezcla industrial de varios minerales que es altamente porosa; la espuma de poliuretano que al igual que la anterior es de costo muy elevado, de ésta hay algunos derivados más económicos pero todo este tipo de componentes presentan un grave problema de contaminación ambiental pues no son biodegradables; la perlita, que es un silicato originado por la actividad volcánica, viene de distintas densidades y tamaños, de los sustratos inorgánicos es la que demostró poseer un menor costo gracias a su mayor eficacia y rendimiento.

Podemos mencionar además a la arena o sílice procedente de las riberas de los ríos o las orillas de los mares pero ésta no debe contener ni barro ni arcilla mezclados para poder ser utilizada, porque generaría problemas en los cultivos y, por último, un mineral arcilloso llamado Sepiolita que en numerosos experimentos a gran escala demostró excelente rendimiento aunado a un precio económico.

Cualesquiera sea nuestra elección debemos basarnos en la propia experiencia para hallar un equilibrio justo entre tierra y sustrato, el cual variará según las plantas que cultivemos, el contenedor o maceta que utilicemos y los factores climáticos de la región en la que vivimos. Cuando nos recomiendan tanta cantidad de esto mezclada con tanta cantidad de lo otro recordemos que no hay recetas mágicas, la observación directa de la naturaleza es la que nos llevará a conocerla y a interactuar satisfactoriamente con ella.

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